miércoles, 3 de febrero de 2010
Terremoto de Haití de 2010
El terremoto de Haití de 2010 fue registrado el 12 de enero de 2010 a las 16:53:09 hora local (21:53:09 UTC) con epicentro a 15 km de Puerto Príncipe, la capital de Haití. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el sismo habría tenido una magnitud de 7,0 grados y se habría generado a una profundidad de 10 kilómetros.[5] También se ha registrado una serie de réplicas, siendo las más fuertes las de 5,9, 5,5 y 5,1 grados. La NOAA descartó el peligro de tsunami en la zona.[6] Este terremoto ha sido el más fuerte registrado en la zona desde el acontecido en 1770. El sismo fue perceptible en países cercanos como Cuba, Jamaica y República Dominicana, donde provocó temor y evacuaciones preventivas.
Los efectos causados sobre el país más pobre de América Latina han sido devastadores. Los cuerpos recuperados a 25 de enero superan los 150.000, calculándose que el número de muertos podría llegar a los 200.000.[7] [8] También habría producido más de 250.000 heridos y dejado sin hogar a un millón de personas. Se considera una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia.[9]
Los efectos causados sobre el país más pobre de América Latina han sido devastadores. Los cuerpos recuperados a 25 de enero superan los 150.000, calculándose que el número de muertos podría llegar a los 200.000.[7] [8] También habría producido más de 250.000 heridos y dejado sin hogar a un millón de personas. Se considera una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia.[9]
¿Porque ocurren los sismos?
Un sismo o temblor es una sacudida momentánea de la corteza terrestre. Pero ¿por qué ocurre un temblor?
Resulta que la corteza terrestre no es uniforme, sino que está dividida en doce grandes zonas, que reciben el nombre de placas tectónicas. Cuando las placas tectónicas chocan y se rompen o se deslizan unas respecto a las otras, se libera una enorme cantidad de energía. Esta energía se propaga en forma de ondas produciendo un temblor o sismo.
La intensidad de un sismo se puede medir por dos escalas. La primera es la escala de Mercali, que se basa en los daños que el sismo ocasiona al hombre y a sus construcciones. La segunda es la escala Richter basada en las amplitudes de los gráficos que proporciona un sismógrafo. Un temblor de poca intensidad, por ejemplo uno menor a 3.5 grados Richter, no es perceptible sin instrumentos. Un sismo de entre 4 y 5.5 grados es perceptible aún sin instrumentos y casi no causa daños. Sin embargo, cuando se produce un sismo de intensidad mayor a 6 grados, los daños ya son considerables.
Por ejemplo, el sismo del 19 de septiembre de 1985 en la ciudad de México fue de 7.5° y causó graves daños. El sismo que sacudió a Puebla, Oaxaca y a otros estados el pasado 15 de junio llegó a tener una intensidad de 6.7° Ritchter.
Es impredecible e inevitable que ocurran temblores. En las estaciones sismológicas del país, a diario se registran más de dos sismos. Afortunadamente la mayoría de ellos tienen intensidades menores a 4.5°.
Para prevenir posibles daños originados por los sismos y puesto que la Ciudad de Puebla está situada en una zona sísmica, tendremos que construir nuestras viviendas y edificios más resistentes a los movimientos de la tierra, reforzar las existentes para disminuir riesgos y promover una cultura que nos permita reducir al máximo los daños.
Resulta que la corteza terrestre no es uniforme, sino que está dividida en doce grandes zonas, que reciben el nombre de placas tectónicas. Cuando las placas tectónicas chocan y se rompen o se deslizan unas respecto a las otras, se libera una enorme cantidad de energía. Esta energía se propaga en forma de ondas produciendo un temblor o sismo.
La intensidad de un sismo se puede medir por dos escalas. La primera es la escala de Mercali, que se basa en los daños que el sismo ocasiona al hombre y a sus construcciones. La segunda es la escala Richter basada en las amplitudes de los gráficos que proporciona un sismógrafo. Un temblor de poca intensidad, por ejemplo uno menor a 3.5 grados Richter, no es perceptible sin instrumentos. Un sismo de entre 4 y 5.5 grados es perceptible aún sin instrumentos y casi no causa daños. Sin embargo, cuando se produce un sismo de intensidad mayor a 6 grados, los daños ya son considerables.
Por ejemplo, el sismo del 19 de septiembre de 1985 en la ciudad de México fue de 7.5° y causó graves daños. El sismo que sacudió a Puebla, Oaxaca y a otros estados el pasado 15 de junio llegó a tener una intensidad de 6.7° Ritchter.
Es impredecible e inevitable que ocurran temblores. En las estaciones sismológicas del país, a diario se registran más de dos sismos. Afortunadamente la mayoría de ellos tienen intensidades menores a 4.5°.
Para prevenir posibles daños originados por los sismos y puesto que la Ciudad de Puebla está situada en una zona sísmica, tendremos que construir nuestras viviendas y edificios más resistentes a los movimientos de la tierra, reforzar las existentes para disminuir riesgos y promover una cultura que nos permita reducir al máximo los daños.
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